Valioso empate de la Gimnástica en Zubieta

28/10/2018, Aser Falagán (El Diario Montañés).- En el arcade en que se ha convertido muy antes de tiempo la permanencia para la Gimnástica, un punto en Zubieta no quita vida. Al contrario, puede revitalizar ligeramente la barra de energía de un Pablo Lago que comenzaba a tener demasiados toques cuando solo ha completado un cuarto de pantalla. Y aunque los suyos siguen en descenso y el cartel de Hurry Up aparece de vez en cuando en la pantalla gimnástica, los torrelaveguenses han ganado tiempo. El punto sabía a caviar iraní a falta de un cuarto de hora, tomó un retrogusto a mortadela rancia después de que Primo estuviera a punto de marcar a once minutos para el final y se convirtió en ambrosía después de las últimas acometidas de Celorrio y, sobre todo de Thior, que obligó a Álex a marcarse la parada del día para rescatar las tablas.

Lago todavía no ha dado con la clave para pasarse campos como Zubieta ni matar a equipos como elSanse, de esos que les gusta sobar el balón: circular y no conducir hasta ver la debilidad contraria. Pero aunque no ha dado con el golpe maestro que termine con el monstruo ayer se sacó de la manga un truco para evitar al menos que le mate. Se llama 5-4-1 y suena a fútbol noventero, a catenaccio y a contraataque.Y a la línea de presión algo más retrasada, voluntaria o involuntariamente, de lo que es más o menos habitual.

La solidez defensiva de los gimnásticos dio muy pocas opciones al Sanse.

La fórmula, por cierto, deja fuera del equipo titular a Lucho. Ni como mediocentro ni como central: Luis Alberto vio desde el banquillo el partido de la recuperación. El regreso de Rubén Palazuelos le dejó fuera pese a los tres centrales dispuestos por la Gimnástica para terminar con la sangría de goles en contra.

Con la barra de vida en niveles muy bajos, Pablo Lago llegó a Zubieta en busca de un corazón que le sirviera para rellenarla. Y de paso para ganar tiempo que le permitiera seguir buscando el combo perfecto.Antes que Thior y Celorrio, Gorostidi estuvo también cerca de echar abajo todo el plan, pero Cristian y, sobre todo, Álex Ruiz evitaron el desastre que hubiera supuesto una nueva derrota, por mucho que elSanse sea teóricamente superior.

Al final lo que vale es el punto. Es lo único que importa.Sobre todo tras jugar a un juego tan emocionante como aburrido. Con pocos sobresaltos. Sin apenas golpes al joystick. Solo pequeños sobresaltos. Los tres realistas ya citados y un par de zarpazos gimnásticos antes del justo empate a cero. O a nada. O a todo.

Los primeros combos
A los nueve minutos una colada de HugoVitienes permitió a los cántabros crear su primera ocasión de peligro. El interior encontraba en el área a Primo, que remataba obligando a la defensa a despejar a córner. Acto seguido Camus ponía el balón en juego y tras un primer rechace realista Primo remataba de nuevo, pero esta vez cabeceando muy mansamente a las manos de Pablo Sisniega. Parecía que los curiosos se iban a agolpar alrededor de la pantalla, pero fue un arranque engañoso. Tampoco era para tanto.

Lo supo ver el Sanse, que pronto se puso a lo suyo. A buscar rondos; a triangular en el área, a hacer correr a los gimnásticos hasta encontrar el hueco en la defensa, la espalda del central o el lateral. Derecha, botón de pase.Izquierda, botón de pase. Hacia atrás, botón de pase. Sin prisa, en una constante labor de zapa para socavar las defensas cántabras y derribar el muro defensivo trazado por Pablo Lago con más sillar y profundidad de lo que solía, consciente como era de que estos dos partidos frente a los txuri-urdines y el Mirandés se la jugaba. Se la juega.Se la puede jugar.

Álex Ruiz fue un jugador desequilibrante. Dos acciones de gran mérito.

Con esa intrascendente posesión el Sanse era incapaz de amenazar seriamente la portería de Álex pese a su monopolio del balón. Casi como en un partido de balonmano. Le Normand y Lapeña sacaban el balón jugado desde la zona de los centrales ante una Gimnástica agazapada e incluso timorata, cansada tal vez de los muchos bofetones que se ha llevado cuando ha tenido más ambición.Pero el caso es que la línea de presión cántabra estaba en su propio campo, dejando a los blanquiazules, que ayer eran los colores del adversario frente al rosa gimnástico, bascular de una banda a otra en busca de ese hueco que no se abrió nunca. Más por la superpoblación y el buen trabajo de la retaguardia cántabra que por deméritos realistas.

Más sustos que ‘fatalities’
Alguna internada de Víctor, la referencia de Primo en ataque y las embestidas de Vitienes, a quien Muñoz fue tomando la medida según avanzó el partido, fueron los mejores argumentos ofensivos de una Gimnástica quizá futbolísticamente inferior, pero que no sufrió. Dos ‘semiocasiones’, una para cada equipo y la local anulada por fuera de juego, fueron el último argumento antes del descanso.

La cántabra tuvo su gracia, en un mal combo de Le Normand. El francés estuvo a punto de hacerle un ‘fatality’ a su propio portero, que se vio obligado a intervenir para que el balón no se colara en su meta. Conclusión: cesión al guardameta y la oportunidad de ejecutar un libre directo dentro del área del Sanse. Pero una vez terminado el efecto gaseosa el partido volvió a sus inicios: al intrascendente dominio easotarra.

El nuevo sistema demotró, al menos ayer, ser efectivo para paliar los errores defensivos.

El segundo tiempo arrancó con el gran susto para los cántabros; esa oportunidad de Gorostidi que obligó a lucirse a Álex Ruiz en la que hasta entonces había sido la única acción de verdadero mérito del portero gimnástico, que por lo demás solo había tenido trabajo rutinario y que sin embargo no acusó falta de ritmo.

La acometida realista metió el miedo en el cuerpo a los cántabros, que se agazaparon demasiado mientras la Real volvía a ejercer ese ineficiente dominio que muchas veces llevó el partido al camino de la abulia. Hasta que en un balón parado de Camus y en una colada de DiegoRozas se desperezaron un poco los de Pablo Lago, pero sin grandes alardes.

Pasar pantalla
Con tanto que perder, bastaba con pasarse la pantalla, sin intentar batir el récord.El miedo a una nueva derrota de un equipo intenso, pero atenazado por las circunstancias, por los pocos puntos, recomendaba no tomarse ninguna alegría defensiva.Se encargó de recordarlo en la fase final del partido Thior, que buscó la espalda de la defensa en un buen desmarque de Celorrio, que no llegó a rematar. Una raya de vida rescatada. Lo refrendó la falta de Fer en la banda, que no derivó en gol en contra. Alto riesgo de ‘miss one up’ neutralizado. Y autoestima recuperada con la ocasión de Primo, esa que a punto estuvo de llevar a los gimnásticos a pasarse directamente la pantalla. Pero conPablo Sisniega ya batido el balón se marchó por la izquierda del poste.Del poste derecho.

Con un punto más la Gimnástica debe apresurarse. Necesita sumar tres puntos seguidos para llenar algo más su barra de vida, pero al menos no ha perdido la que tenía en un envite en el que podía dejarse por el camino otro ‘up’ a un PabloLago que ya ha perdido demasiados.

Rubén Palazuelos y Cusi ofrecieron un gran rendimiento en la medular.

El siguiente monstruo es el Mirandés. Y es de los duros. De los de final de pantalla.Lo más importante es guardarse toques y no perder otra vida, porque la temporada es muy larga, pero el fútbol es muy caprichosos y no ofrece ‘continues’ a los entrenadores.Sí a los equipos, pero les suelen costar un montón de calderilla.Y ni entonces se asegura evitar el ‘Game Over’. Eso sí, ganar a los burgaleses tiene como premio una vida extra.Así que merece la pena ir cambiando monedas.

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