El Diario Montañés.- La Gimnástica encaja su mayor goleada, hasta el momento, en la visita a la UD Logroñés y se sitúa a siete puntos de la permanencia en la primera derrota de Mori

A pesar del deseo y el empeño, de las ganas de hacerlo bien y del intento de dar un paso adelante en busca de la añorada salvación, la Gimnástica sucumbió en Las Gaunas ante un rival que fue mejor y que no dio opción a la sorpresa. A veces, por mucho que se persiga un objetivo, la realidad se encarga de dar al traste con las aspiraciones, por nobles que estas sean, y en un abrir y cerrar de ojos todos los planes, las estrategias simuladas durante los entrenamientos semanales y los proyectos se vienen abajo como un castillo de naipes.

Los torrelaveguenses se desplazaron a Logroño con la intención de ganar, a pesar de la entidad de un rival que los superaba en capacidad y fortuna. Salieron al césped armados de coraje y decisión, dispuestos a voltear su destino adverso, a romper su particular maleficio y superar las propias expectativas derrotando a un equipo al que solo un oponente había conseguido doblegar en su propio estadio. Lo cierto es que la empresa era muy complicada, al alcance tal vez de los soñadores más intrépidos. Había que intentarlo al menos, pero no pudo ser.

El inicio no fue malo, y eso que la Unión Deportiva Logroñés comenzó con mucha fuerza y dispuso de dos buenas ocasiones de marcar el primer tanto del encuentro en los primeros dos minutos. La primera comenzó con Juan Iglesias, que puso el balón desde el lado derecho y Ander Vitoria remató, pero Álex Ruiz, sobre la línea, evitó que entrara en la portería. En la siguiente acción, Rubén Martínez probó fortuna desde la frontal del área con un lanzamiento raso que se marchó cerca del poste. Echándole un vistazo a esos dos lances iniciales no daba la impresión de que la situación estuviera de parte de la Gimnástica, pero enseguida los blanquiazules se lanzaron al ataque, y suyas fueron las primeras y mejores oportunidades para marcar. Pero les falló lo que les está condenando esta temporada, esa falta de acierto que les ha privado y les priva de una mayor fortuna.

Fue el equipo dirigido por Dani Mori el encargado de protagonizar las siguientes acciones peligrosas y con opciones de abrir el marcador. Tras una falta lateral, Primo pudo rematar de cabeza, pero Miguel detuvo el esférico. Acto seguido, Leandro tuvo la oportunidad de superar a su par y encaró al guardameta del Logroñés. De todas las posibles elecciones, se decidió por picar el cuero, pero no fue nada preciso. Víctor sería el protagonista de la tercera acción clara de gol de los visitantes después de un remate con la cabeza que fue manso a las manos del cancerbero riojano.

Tras el paso por los vestuarios, el guión del encuentro no parecía tener visos de cambiar. De hecho, en la primera acción del segundo tiempo, el Logroñés encontró la sentencia y finiquitó del encuentro a falta de un mundo por jugarse todavía. Un centro desde la izquierda de Paredes lo remató de manera precisa Ander Vitoria quien batió, ahora sí, a Álex Ruiz. El tercer tanto supuso un golpe demasiado duro para la Gimnástica, que ya no se sintió capaz de darle la vuelta a una situación complicada en exceso. El balón, a partir de entonces, fue para la Unión Deportiva Logroñés. Enfrente, un cuadro cántabro deshilachado y totalmente sometido a su rival.

Los cambios de Dani Mori trataron de buscar ese añorado milagro que no se produjo en Las Gaunas. Entretanto, el equipo de Sergio Rodríguez se dedicó a defender y a mantener el resultado con un juego de toque con el propósito de evitar que la Gimnástica pudiera levantarse e invertir la situación. Sin embargo, como era de esperar, el resultado no volvió a moverse en La Rioja.

Hacía mucho tiempo que el Logroñés no hacía tres goles. Esta temporada es la primera vez que lo consigue, de hecho, en uno de los partidos más cómodos que ha jugado en su estadio. A pesar de su buena racha y del lugar que ocupa en la tabla –es tercero con 51 puntos– le está costando sacar adelante los partidos. Pero esta vez, sin embargo, y para desgracia blanquiazul, le salió un choque casi redondo.

Resultado abultado
La Gimnástica también es la primera vez este curso que encaja tres goles. Hasta ahora ningún equipo había logrado batir a Álex Ruiz en más de dos ocasiones, pero con la llegada al banquillo de Dani Mori, que estrena su casillero de derrotas, se están atravesando barreras que hasta hace nada parecían infranqueables. El pasado domingo los torrelaveguenses hicieron dos tantos en el mismo partido por primera vez y lograron remontar un resultado, algo que hasta entonces no habían conseguido. Ahora les ha tocado probar una experiencia negativa y comprobar en sus carnes cómo un equipo al que le cuesta un mundo hacer goles, les ha marcado tres. Esas cosas suceden.

De ahora en adelante quizás caigan más barreras. Tal vez les llegue a los de Torrelavega el turno de enlazar no cuatro, sino cinco o más encuentros sin perder, o quizás llegue a ganar tres duelos consecutivos. Aunque no sean más que especulaciones, alimentan los sueños de una afición que ve cómo transcurren las semanas y, pese a que a veces parezca que la situación mejora, no deja de ser como esos rayos de sol que asoman fugaces entre los nubarrones de tormenta.

Le queda mucho por sufrir aún a la Gimnástica. Diez combates más contra sus rivales y contra sí misma. Y que ese sufrimiento se prolongue, porque eso significará que, pese a los dolores y padecimientos, aún hay vida.